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Los cerámicos de colores están viviendo un nuevo auge

Los cerámicos de colores están viviendo un nuevo auge

¿Por qué prestarle tanta atención y poner tanto esmero en algo que se va a pisar durante las próximas décadas? La arquitectura definió los suelos, durante mucho tiempo, a partir de la función que cumplirían y descuidando el valor estético que tienen en toda construcción.

Pero así como antes la tendencia era colocar suelos discretos, hoy la demanda se orienta cada vez más hacia los tapices orientales o los vinílicos de diseño. Y los cerámicos también están viviendo un nuevo auge. Se ven cada vez más dos modelos: los que llevan un revestimiento que los hace más brillantes y los clásicos azulejos de colores al estilo mosaico marroquí.

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En un primer momento hasta los diseñadores más creativos eran escépticos. Cuando el arquitecto Marc Benjamin escuchó que sus clientes querían reemplazar los pisos de madera por baldosas se opuso y mostró varios reparos. Pero recuerda que “al ver la entrada de la casa con esas hermosas baldosas de estilo antiguo” terminó de admitir que “no sólo eran funcionales, sino que además le daban mucho encanto a esa parte de la vivienda”.

“Los pisos tradicionales llevan un margen con otro diseño”, cuenta Benjamin. “Nosotros tomamos otra elección porque no queríamos que diera la impresión de algo anticuado”, explica.

Hoy en día, este arquitecto les ha tomado verdadero aprecio a las baldosas y los cerámicos. Incluso las coloca en los dormitorios. “La óptica nos fascinó”, cuenta. “Les da a los pisos algo cálido y totalmente fuera de lo común.”

Los azulejos de cemento tienen, a diferencia de los azulejos de cerámica, una superficie mate y más bien rústica. Eso hace que queden muy bien con un parqué o tablas. Antes se los colocaba muchísimo, y de hecho siguen viéndose en algunas construcciones antiguas, pero en la segunda mitad del siglo pasado fueron cediendo terreno ante elementos que parecían más modernos, como el linóleo. Ahora la tendencia da marcha atrás.

Algunos grandes fabricantes como Bisazza, de Italia, están invirtiendo cada vez más en este sector. La empresa lanzó el año pasado un catálogo totalmente nuevo de baldosas y azulejos diseñados por los célebres Tom Dixon, Jaime Hayon y Paola Navone. Sus modelos no son ni folklóricos ni tradicionales, sino más bien abstractos.

Los azulejos decorativos no son económicos. “Antes, en la década del 20, se los utilizaba fundamentalmente para imitar otros materiales más valiosos”, explica Michael Maass, que representa los productos de la española Pinar Miró en Alemania.

“Hoy este tipo de baldosas son un producto en sí mismo”, apunta, y la producción no podría automatizarse en un cien por cien. “Es un objeto que lleva gran parte del trabajo a mano” y eso explica su precio.

Los diseños no están pintados. Están fabricados a partir de plantillas. Las partes deben ser fijadas con una prensa y mediante un proceso de secado, y todas esas etapas del trabajo requieren de mano de obra. Por razones de costo, suelen ser producidas fundamentalmente en Marruecos, Túnez e India.

La producción es en gran medida artesanal. No sólo por el modo en el que se arman los diseños en cada una de las piezas, sino también porque es fundamental que cada baldosa y cada azulejo queden parejos una vez prensados. Cualquier error se sentirá. Cuestá, pero la diferencia lo vale.

Redacción

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