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Cómo lograr una buena convivencia

Cómo lograr una buena convivencia

Cómo lograr una buena convivencia

Es importante que con nosotros mismos, que desarrollemos un buen sentido de fraternidad que nos permita entregar y recibir lo mejor de cada uno de nosotros. Vivir con amabilidad, respeto y cortesía, implica realizar una serie de actos cotidianos, pequeños, casi imperceptibles, pero que hacen posible que podamos tener una mejor calidad de vida al relacionarnos con los demás, de una manera más asertiva.

Algunos piensan que la cortesía, la consideración y el buen trato, son algo así como un lujo, algo pasado de moda o inclusive una pérdida de tiempo o un signo de debilidad, cuando en realidad, son además de una necesidad, un derecho de todo ser humano. En el lugar de trabajo, en la intimidad de nuestra familia, o en los espacios públicos, nuestro comportamiento refleja un buen trato, o un mal trato hacia los demás. El tono fuerte que utilizamos al hablar, no saludar, el no mostrar nuestro agradecimiento, el no mirar a los ojos, el no ceder el paso, o peor aún, tratar a los demás de forma agresiva y muchas veces injusta, denota una falta de educación, empatía y valores.

Todos deseamos vivir en una mundo lleno de paz y armonía, donde podamos mantener relaciones saludables con los demás, donde nuestros derechos sean respetados, un lugar donde no existan tantas diferencias y conflictos cotidianos. Pero, ¿qué estamos dispuestos a hacer nosotros en nuestro entorno personal, para que este sueño sea una realidad?

Piensa en cómo cambiaría todo, si decidiéramos comenzar el contacto con un aprendamos a vivir en armonía y en paz con los demás y conocido o desconocido con un saludo, una sonrisa, una frase amable, un buen apretón de manos, una palmadita en la espalda, un gracias, una frase de reconocimiento, manteniendo una actitud abierta, entusiasta, respetuosa y positiva, que pueda ayudarnos a mejorar las relaciones con los demás.

Tratar bien a otras personas, es realmente una inversión, pues todo lo que entregamos con limpieza de intención, sin esperar recibir algo a cambio, el universo se encargará de devolvérnoslo y nuestro pequeño aporte, es necesario para hacer de este planeta un mundo mejor.

Cada vez que algo nos cause malestar, que el descontrol se apodere de nosotros y sintamos el impulso de descargarnos en alguien cercano, que además no tenga nada que ver con lo que nos pasa, tomemos unas cuantas respiraciones suaves y profundas, mientras vencemos el impulso a reaccionar y nos preguntamos si con nuestra actitud vamos a solucionar el problema o a mejorar la situación. Aprendamos a mantener la calma, antes de dejarnos llevar por la reacción y las emociones alteradas y cometer un error.

Respondamos de forma positiva:

PRACTICA LA ESCUCHA ATENTA

Podemos guardar silencio mientras la otra persona nos habla, sin interrumpirla y sin hacer juicios. Comunicarse dentro de un ambiente de respeto a pesar de las diferencias de ideas, puede contribuir con una relación sana y armoniosa.

PRACTICA LA AMABILIDAD

Especialmente con tus seres queridos. Muchas veces somos más amables y atentos con los extraños que con las personas que amamos. Es importante saludar, sonreír, dar las gracias, usar frases amables y cariñosas para expresar nuestro afecto y desearles lo mejor a los demás.

ACEPTA LA RESPONSABILIDAD DE TUS ACTOS

En la medida en que nos hacemos responsables de lo que decimos y de lo que hacemos, podemos corregir nuestros errores y aprender de ellos. Además nos es más fácil pedir disculpas o perdón si fuese necesario.

EVITA DISCUTIR POR ASUNTOS DEL PASADO

El pasado ya pasó y no puedes cambiarlo, perdona y deja que tus heridas afectivas sanen definitivamente. Dale paso a las cosas pequeñas y sin importancia y decide que nada ni nadie pueda alterar tu paz. No te acuestes a dormir molesto y sin hablarle a tus seres queridos.

EVITA CRITICAR A LOS DEMÁS

Es preferible guardar silencio si no puedes hacer un comentario positivo acerca de una persona. Muchas veces con nuestros comentarios negativos afectamos la imagen o la vida de alguien. Es muy importante que si tenemos alguna observación que hacerle a una persona, se la hagamos a ella directamente con claridad y gentileza.

SÉ GENEROSO

Piensa con frecuencia en el bienestar de los demás, y llénate de ese sentimiento positivo para realizar acciones pequeñas pero asertivas y desinteresadas, dirigidas a contribuir con el bienestar de los otros.

Puedes cuidar los niños de una amiga, acompañar a un enfermo, participar de iniciativas que sumen esfuerzos voluntarios para ayudar a otros que lo necesitan.

(Contenido de la Edición del 7 de mayo 2016)

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