El último adiós a Mandela

Decenas de miles de sudafricanos acudieron el viernes a Pretoria para rendir tributo a su héroe, Nelson Mandela, para verlo antes de que sus restos sean trasladados a Qunu (sur), donde será enterrado el domingo.

“Verlo una última vez me haría muy feliz”, comentaba Tieho Motspai, que esperaba con su mujer desde la 01H00 (23H00 GMT) ante la sede de la presidencia, donde los restos del líder de la lucha contra el apartheid fueron instalados por tercer día consecutivo

A media mañana, 50.000 personas ya habían llenado las cuatro zonas de espera formando impresionantes filas de varios kilómetros.

A las 10H30 (08H30 GMT), el gobierno pidió “a la población que no venga más”. “No podemos garantizar que cada persona presente en las filas de espera en los diferentes lugares pueda acceder a la Union Buildings”, subrayó en un comunicado.

“No nos dicen nada. No estoy seguro de llegar”, decía asombrado Jules Mbaya, residente en Johannesburgo.

“Me gustaría ver el cuerpo de aquél que luchó por nosotros, por la libertad. ¡Es un honor!”, añadió.

El jueves, las autoridades tuvieron que cerrar las puertas de la presidencia a pesar de que miles de personas seguían esperando.

Algunos como Stanley Luvhimbe, que condujo 450 km para ver a su “héroe”, decidieron dormir allí mismo. “Es una ocasión única. No lo volveremos a ver nunca más”, explicó.

Otros como Ompelege Majafa, de 27 años, condujeron en plena noche. “Es un momento que no olvidaremos nunca. ¡Estamos aquí por Tata!”, aseguró.

A partir del miércoles, los homenajes a Mandela comenzaron a estar impregnados por una tristeza y un recogimiento que contrastan con el tono alegre de celebración de los días anteriores.

“Ha sido extraordinario estar ahí. Pero tengo el corazón roto”, dijo al salir de la Union Buildings Paulus Mefadi, un soldado de 44 años que desfiló ante Nelson Mandela cuando prestó juramento como presidente en 1994.

El carro fúnebre

El carro fúnebre

El domingo por la mañana, el país se paralizará cuando se celebren las ceremonias del entierro de Mandela en Qunu (sur), el pueblo de su infancia, primero en presencia de personalidades y después en la más estricta intimidad. Diversas cadenas de tiendas ya anunciaron que permanecerán cerradas.

La primera parte del oficio se desarrollará ante unas 5.000 personas, entre las que habrá mandatarios extranjeros, y será retransmitida por televisión.

A continuación, se celebrará el entierro que estará “reservado estrictamente a la familia”, explicó Phumla Williams, una portavoz del gobierno.

“La familia desea que el entierro sea un asunto familiar, no quiere que se televise, no quiere que la gente vea el entierro” al que acudirán la familia y unas pocas personalidades.

Los ritos tradicionales de la etnia Xhosa, incluyendo el sacrificio de un buey, protagonizarán el entierro de Mandela, en el que intervendrán alrededor de la tumba los ancianos del clan Thembu, al que pertenece el primer presidente negro de Sudáfrica.

“Un funeral es una ceremonia complicada que implica comunicarse con los ancestros y permitir descansar al espíritu de la persona que se fue”, dijo el jefe Jonginyaniso Mtirara, del clan Thembu.

Desde hace una semana, numerosas personas trabajan en este pequeño pueblo para garantizar el buen desarrollo de la ceremonia en la propiedad de Nelson Mandela, quien mandó construir una casa en Qunu cuando fue liberado en 1990 tras 27 años en las prisiones del régimen racista.

Los restos de Mandela serán trasladados por avión el sábado desde Pretoria hasta la provincia del Cabo Oriental. Si el tiempo lo permite, el aparato aterrizará en el pequeño aeropuerto de Mthatha y se realizará una procesión hasta Qunu.

Darío Martínez Batlle

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