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Beneficios de hablar personal y no por whatsApp

Beneficios de hablar personal y no por whatsApp

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WhatsApp la aplicación de mensajería instantánea lanzada en el 2009, llegó a complementar servicios de correo electrónico, mensajería instantánea, servicio de mensajes cortos o sistema de mensajería multimedia, revolucionando nuestras vidas, pero ¿Qué nos ha pasado con toda las facilidades que nos ha brindado la aplicación? ¿ha desplazado el trato humano esta app?¿Qué beneficios tenemos al hablar cara a cara y no usando la app?

La mala educación se ha apoderado de nosotros no es de extrañar llegar a cualquier lugar y ver varios grupos de personas calladas con las manos y la cabeza sumergida en su smartphone sin interactuar entre ellos.

 

Beneficios de hablar personal y no por whatsApp

Tenemos contacto físico: Porque sí, hoy se puede hablar desde cualquier parte, pero verse también implica tocarse. Los psicólogos argumentan que “está comprobado que todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien”. La explicación es más bien científica.

Según los expertos, “el contacto físico activa una serie de mecanismos fisiológicos, que contribuyen a nuestro bienestar emocional. Disminuye la producción de cortisol (hormona relacionada con el estrés), aumenta la producción de oxitocina (hormona relacionada con el afecto), aumenta los niveles de serotonina (produciendo un efecto relajante), disminuye la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, y fortalece el sistema inmune.” Si no nos vale con la perspectiva científica, quizás haya que recordar la emocional, y es que “hay veces que no necesitamos escuchar nada y que solo con un abrazo nos olvidamos (momentáneamente) de todo”.

Conseguimos desvelar más información “no verbal”: “La conducta no verbal resulta fundamental para conseguir una comunicación plena, porque la mayor parte de la información emocional no se transmite de forma consciente a través de las palabras, sino de manera inconsciente a través de lenguaje no verbal”.

 Prestamos más atención al otro: Hablar por redes permite hablar con varias personas a la vez, e incluso hacerlo mientras se trabaja o se pone la colada. Eso está bien a veces, pero está claro que si estamos en modo “multifunción” no estamos prestando la misma atención a la otra persona.

Perdemos el factor de la “primera impresión”: Ver a la otra persona, aunque no nos hable, ya nos está dando una información extra. Para empezar de su apariencia, ya que esa primera impresión nada más vernos nos puede aportar algunas ideas. “La apariencia continúa siendo uno de los canales más influyentes de la comunicación, a pesar de los avances sociales y del esfuerzo normativo en la lucha por la igualdad.

Se evitan conflictos innecesarios:

Ciertas conversaciones requieren tener a la otra persona delante, ya que la comunicación solo textual pierde matices, que a veces puede llevar a malas interpretaciones.

 Creamos momentos y salimos de nuestra rutina: Verse con los amigos no solo incluye gozar de su conversación, sino dedicar un tiempo a la vida social, salir de la rutina, hacer una actividad diferente, en un lugar que nos guste, con música que anime la conversación, etc. En definitiva, verse y no chatearse, ayuda a “tener momentos”.

 Fortalecemos nuestros vínculos: “Se ha demostrado que el contacto persona a persona crea lazos que ayudan a entablar vínculos afectivos y de seguridad entre los individuos, tanto a nivel personal como laboral”, resume que la clave es que “se empatiza más con otra persona cuando la vemos y la tenemos en frente”. Es por tanto que el tener una charla de tú a tú no solo funciona mejor con los amigos, sino también en las entrevistas o reuniones de trabajo, ya que cara a cara siempre será más fácil ponerse de acuerdo.

Mejoramos nuestra capacidad de persuasión: “Algunos estudios evidencian que las personas más influyentes y persuasivas tienen una gran consciencia del lenguaje corporal propio y ajeno, al margen del campo profesional en el que hayan triunfado”. De esta forma, se entiende que a la hora de querer convencer con nuestros argumentos, no solo vale con escribirlos de forma clara y directa, sino que en persona contamos con herramientas añadidas como el lenguaje corporal, que serán factores claves para hacernos entender, o para conseguir convencer a la otra persona, “se trata de una condición fundamental para el éxito”.

Fomentamos nuestras habilidades comunicativas

“Muchas personas, sobre todo jóvenes, olvidan la conversación de tú a tú, se acostumbran a hablar escondidos tras un aparato, sintiéndose seguros, protegidos y expresando con mayor facilidad su forma de ser y pensar”. Todo eso supone que “estos jóvenes suelen presentar, a medida que pasan los años, déficit en habilidades sociales y problemas de comunicación”. No solo de cara a expresarse en público, lo que puede influir en el entorno laboral, sino también a un nivel afectivo e incluso de pareja, por lo que fomentar el contacto directo, ayuda sin duda al crecimiento personal.

Vanessa Cruz