El Japonés: un “ente” distinto al resto del mundo | digo:portal

El Japonés: un “ente” distinto al resto del mundo

En un archipiélago de 124 millones de personas, definitivamente vive gente de todo tipo, y la generalización se vuelve un pecado. Pero estar en Japón y despejar todos los mitos y creencias que uno tiene sobre ellos, es toda una hazaña. Sobretodo, cuando sólo se tienen 10 días -de pasada- en Kyoto y sus alrededores.

Y es que la cultura nipona profesa y practica el orden, la limpieza y la perfección como eje central de sus vidas. Pero no enfocado en el individualismo, muy por el contrario, en la colectividad de sus paisanos, lo cual defienden a capa y espada, sin que esto supusiese que sintiéramos rechazo por ser occidentales, racismo o algún sentimiento parecido.

Japón

Lo dicen a gritos sus limpias calles, sus medios de transporte, las habitaciones de sus hoteles, su variada y estética comida, la limpieza de sus baños públicos, sus jardines perfectos y sus místicos templos que encontramos en perfecto estado y con un óptimo funcionamiento.

El Japonés, un ente distinto al resto del mundo

Comida

El japonés y su ecuánime comportamiento

Pero lo más importante, el comportamiento de las personas y su respeto por el otro: hablar en voz baja en todos los lugares, recoger una basura que dejó otro, limpiar un sanitario para dejarlo como lo encontró, no aceptar ningún tipo de propina, etc, etc.

Y también, no menos importante, la actitud de toda y cada una de las personas con las que interactuamos cuando  recibimos servicio. Encontramos gente que se desvive por  ayudar a como dé lugar, muy a pesar de no dominar el idioma  inglés, mostrándose apenados y disculpándose repetidas veces por no poder hablarlo. ¿Dónde está el japonés engreído y orgulloso de segunda potencia del mundo? No lo encontramos.

Éstos son ricos en cultura y gente

Concluimos en que El Japonés ha creado y mantiene un país con grandes riquezas materiales, producto de grandes riquezas culturales que junto a sus tradiciones, hacen de su país y su gente, una experiencia y una vivencia bastante peculiar que llena a sus visitantes de una “envidia de la buena”. ¡Enséñanos más! ¡No cambies Japón!

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