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El pavo sirvió de musa para detector de sustancias químicas

El pavo sirvió de musa para detector de sustancias químicas

LONDRES, 22 enero 2014 (AFP) – Un grupo de científicos han inventado un detector que puede determinar la presencia de sustancias químicas peligrosas en la atmósfera con el apoyo de una teléfono móvil. Esta creación tuvo como musa nada más y nada menos que la capacidad que tiene un pavo de cambiar de color.

Según explica el responsable de dicha invención (según publicó la revista británica Nature Communications), Seung-Wuk Lee“en su laboratorio estudian como la luz se crea y cambia de naturaleza, y luego usan lo que aprenden para fabricar nuevos aparatos”. Lee imparte clases de bioingeniería en la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

El investigador se cautivó e interesó en las características del aspecto del pavo, un manjar de días señalados en Estados Unidos.

Esta ave tiene la característica de que puede cambiar el color de su piel de rojo a azul y de azul a blanco y esto se debe a sus “paquetes” de colágeno (proteína fibrosa, la más extendida en el reino animal). Esta peculiaridad se ha ganado el nombre de “pájaro de siete caras” en coreano y japonés.

Según revelan los expertos, los cambios de colores que refleja el pavo son consecuencia de su propio cambio de humor, es decir, cuando está enfadado o excitado. Los investigadores explican que esto se da por la modificación de las fibras de colágeno cuando los vasos sanguíneos se dilatan o se contraen por la condición del ave.

¿Qué provoca que la piel del pavo cambie?

La talla de los espacios entre esas fibras provoca que cambie el modo en que la piel refleja la luz, creando la variación del color de la cabeza y el cuello del pavo.

El científico Lee y su grupo de investigadores se toparon con una técnica que recrea dicho acontecimiento natural, el cual se basa en reproducir virus inofensivos para el hombre -bacteriófagos M13- cuya estructura filamentosa se parece mucho a las fibras de colágeno.

Dicho cantidad de virus pueden además dilatarse y contraerse para variar de color y reaccionar de manera distinta a la materia química a la que están expuestos.

En presencia de hexano, metanol u otros hidrocarburos, estos biosensores se inflan rápidamente pero no de la misma manera, creando una gama de colores específicos para cada sustancia, como una “huella química” visual.

Además responde a la emanación del explosivo TNT.

La app iColour Analyser

Los investigadores inventaron una aplicación para teléfono móvil lllamada “iColour Analyser” que tiene la capacidad de detectar sustancias tóxicas o explosivas con sólo hacer una fotografía con un celular, según afirma el estudio.

Redacción

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